
Los monumentos que encontramos en cada ciudad reflejan la historia y los valores a los que aspira la sociedad. Cada monumento, edificio o estatua contribuye a construir la identidad del lugar. Sin embargo, los personajes elegidos para ser inmortalizados en estos espacios generalmente son seleccionados por el gobierno, y esta decisión no es al azar. Se trata de figuras con las que la administración busca identificarse, convirtiendo así estos lugares en herramientas de propaganda política.