Alertaron por el crecimiento de casos de Fiebre Hemorrágica Argentina

Nacional 16 de junio de 2022 Por La Lupa Medios
Un aumento de casos de Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA) se observó en las últimas semanas en las zonas endémicas del país (sur de Santa Fe, sur de Córdoba, norte, centro y sudeste de Buenos Aires y noreste de La Pampa). Especialistas de la Sociedad Argentina de Infectología advirtieron que la sospecha temprana es clave para administrar el tratamiento con suero y reducir complicaciones y mortalidad.
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En la provincia de Santa Fe, hasta el 14 de mayo se notificaron 65 casos sospechosos con residencia habitual en esa provincia, de los cuales se confirmaron cinco, 14 se descartaron y 46 permanecen es estudio.

Los casos confirmados corresponden al sur de la provincia, en los departamentos de Caseros (1), Constitución (1) y Rosario (3).

  
En 2007, se incorporó la vacuna Candid#1 que se aplica por vía intramuscular y tiene una única dosis en el Calendario Nacional de Vacunación.

La FHA es una enfermedad endemo-epidémica en Argentina y abarca una extensa zona geográfica dedicada a la actividad agrícola que incluye el sur de Santa Fe, sur de Córdoba, norte, centro y sudeste de Buenos Aires y noreste de La Pampa, y se estima que la población en riesgo alcanza los cinco millones de personas.

Se trata de una enfermedad viral aguda grave, producida por el virus Junín (Familia Arenaviridae, Género Arenavirus del Nuevo Mundo, Complejo Tacaribe) que se transmite entre roedores y el reservorio principal es Calomys musculinus y Calomys laucha excepcionalmente (ratón maicero), un animal común en ámbitos rurales, domésticos y en hábitat lineales (caminos, sembradíos o líneas férreas).

El ser humano es un huésped accidental a partir del contacto directo con secreciones y excretas de roedores que se aerosolizan e ingresan por vía respiratoria o piel no intacta.

  
A partir de la introducción de la vacuna, cada año se informan entre 15 y 50 casos de FHA en Argentina y la mayor incidencia se observa principalmente de marzo a octubre, aunque pueden ocurrir casos todo el año.

La enfermedad se presenta como un síndrome febril agudo inespecífico sin compromiso de las vías aéreas y el periodo de incubación es de 1 a 2 semanas.

Entre los síntomas inespecíficos pueden aparecer fiebre (38,5-39°C), cefalea, dolor retro-ocular, malestar general, cansancio, erupción en la piel (enrojecimiento del tronco superior), sarpullido en membranas mucosas, hemorragia en la encías y dolores articulares.

Luego del octavo día puede desarrollar alteraciones hemorragíparas, renales y neurológicas graves y sin tratamiento la mortalidad alcanza el 30%.

En la etapa aguda las alteraciones del laboratorio principalmente observadas son la leucopenia (descenso de glóbulos blancos), plaquetopenia (disminución de plaquetas) y velocidad de eritrosedimentación normal o baja.

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